No sabía que conocerte me cambiaría la vida,
Si,
Si, al principio me querías,
El precipicio, no no empieza por la herida,
Empieza por la palabra,
Como bala vuelve a repetirse con más frecuencia,
Con cada disculpa, una rosa,
Que cada vez pierde más su esencia.
-
Llega, te dice; ‘’Te quiero’’ y todo parece
revivir de nuevo.
-
Voy a salir, le digo ¿te gusta cómo voy así?
-
No, mejor ponte esa falda de allí, la corta solo
para mí.
No,
No cambia mi forma de vestir,
Lo hace por mí,
Por qué me quiere y le da miedo perderme.
-
Llámame, cuando llegues ¿vale? Y no llegues
tarde, estaré esperando tu mensaje.
Pensé, cuanto me quiere, que solo
se preocupa por mí,
No, no es control,
Es amor.
Me dijo: - Claro, le estas
provocando con esa minifalda, te dije que era solo mía…
Llegamos a casa:
Me dijo: Lo siento, cielo no
volverá a pasar.
Días siguientes…
Me registró el móvil, vio que a
alguien más le llamaba ‘’cielo’’ y ahí, ahí comenzó mi infierno, en sus celos.
Días,
Días, en los que me regalaba
rosas,
Que tenían más y más espinas.
Quiero,
Quiero, ‘’Que me quieran, hasta
los huesos,’’
Pero no si provocan mi entierro.
No,
No, quiero ser de nadie,
De nadie, si el espejo me deja el
reflejo tan muerto,
Para olvidarme que siempre seré
más mía que tuya.

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